En el pasado, decidí vender una colección de LP/EPs y recaudar fondos para los refugiados de guerra durante la distribución gratuita de mi publicación «Tato kniha není (z)boží» [Este libro no es ni divino ni una mercancía]. Hasta ahora, he recaudado 7467 Kč (= 298 euros) de esta manera. Voy a donar todo este dinero a la recaudación de fondos para los desertores y los refugiados de guerra. A continuación, explico brevemente las razones que me llevan a actuar así.
Los desertores del ejército ruso demuestran que no todos los que se encuentran en el frente ruso son partidarios acérrimos de Putin y del imperialismo ruso. Del mismo modo, los desertores del ejército ucraniano nos recuerdan que no beneficia a la clase trabajadora matar y morir por defender el régimen de Ucrania y a sus amigos imperialistas occidentales. La deserción o la insubordinación pueden ser un acto consciente de resistencia política o simplemente la manifestación del instinto de supervivencia. Pero, en cualquier caso, siempre representan una grieta que se agranda en los contornos de la maquinaria bélica. Por eso he decidido apoyar a estas personas. Porque no detendremos la guerra eligiendo el Estado menos brutal y enviando sus armas y soldados al matadero. Acabamos con la guerra socavando la capacidad de todos los Estados implicados y de sus ejércitos para continuarla. Y la deserción o el hecho de desalentar la movilización en Rusia y Ucrania es una forma concreta de manifestar esta perturbación. Cuando los trabajadores uniformados desertan, siempre se trata de un acto de resistencia de clase contra la guerra, sean conscientes de ello o no. Durante la Primera Guerra Mundial, la ola de deserciones desempeñó un papel importante en la transformación de las rivalidades bélicas interimperialistas en intentos de derrocamiento revolucionario del capitalismo. Es un ejemplo instructivo que muestra cómo podemos poner fin a la guerra, pero también qué errores debemos evitar en el futuro.
